Mi Visión, Mis Derechos | World Vision

 

Exposición fotográfica organizada por Visión Mundial, con la participación de 35 maravillosos niños y niñas de diferentes partes del país.


Durate dos fines de semana, un grupo de fotografos profesionales, fuimos invitados a impartir un taller teórico-práctico en zonas empobrecidas de la República. 

También fueron educados, por personal de Visión Mundial, sobre sus derechos fundamentales. 

 El resultado es una maravillosa exposición, donde los niños nos muestran sus vidas a través del lente de cámaras donadas anónimamente para el proyecto. Imágenes impactantes sin pretensiones, una fotografía sincera e inocente.

Esta exposición, bajo la curaduría de Carlos Acero,  es parte del evento fotográfico más importante del país, Photoimagen 2014, que se celebra cada dos años.

Sobre  “Mi Visión. Mis Derechos”

Los niños y niñas forman parte del programa de Patrocinio de World Vision en zonas empobrecidas de siete provincias del país, y fueron entrenados en fotografía básica durante el verano por ocho profesionales de la fotografía de manera voluntaria. Una selección de sus fotografías se exhibe desde este 08 de septiembre y durante todo el mes en el citado centro comercial. 

Con “Mi Visión. Mis Derechos”, esta organización busca impulsar la creatividad de los niños y las niñas, proveerles un mecanismo de expresión sobre su realidad y sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de protección de la niñez y cómo la pobreza limita el desarrollo de una sociedad más justa y segura.

“Me encantó cómo dieron el curso, cómo plantearon los temas, muy divertido, muy chévere. Me gustó mucho saber cómo manejar la cámara, cómo enfocar, cómo encuadrar a una persona, y cómo agarrar un paisaje bien chulo. Me encanta tirarle fotos a la naturaleza, porque se refleja la paz que hay”, cuenta sonriente Amanda, de 14 años de edad, residente en la comunidad Sabana Perdida, municipio Santo Domingo Norte.

En la fronteriza provincia Dajabón, Cherlin Daniela, otra de las participantes de 11 años nos relata: “Me gustó todo. Me enseñaron los planos, como el plano general, plano medio, primer plano. También aprendí los puntos y me gustó fotografiar a la gente porque quiero ayudarlos a que cojan un buen camino”.

El curso fue impartido dos fines de semana consecutivos (sábado y domingo de nueve de la mañana a cinco de la tarde), sumando al menos 35 horas de docencia. La metodología empleada fue teórico-práctica, y entre los temas tratados estuvieron el enfoque, el encuadre, el ritmo, los fondos, los planos, la luz y el retrato, entre otros.

El curso fue impartido por los fotógrafos:
Orlando Barría (agencia EFE)
Erika Santelices (agencia AFP)
Marvin del Cid (periódico Diario Libre)
Roberto Guzmán (agencia Xinhua)
Ricardo Rojas (agencia Reuters)
Ricardo Hernández (Revista Estilos)
Ricardo Piantini (fotógrafo independendiente)
Tatiana Fernández (fotógrafa independiente).

“Lo que me ha gustado es que he aprendido más sobre la fotografía, como la regla de los tercios. Quiero estudiar educación y fotógrafo también con esto”, revela Joan Guzmán, de 11 años, residente en Jimaní, provincia Independencia.

Los niños y niñas recibieron también una charla sobre derechos humanos, con el fin de que pudieran vincularlos con las imágenes que tomaban en sus respectivas comunidades. El grupo está conformado por niños y niñas de Bahoruco, Barahona, Dajabón, El Seibo, Independencia, San Cristóbal y Santo Domingo.

Ángel Luis, de 13 años, afirma que en sus imágenes quiso destacar el derecho a una vivienda digna y adecuada: “Fuimos a una comunidad, y había unos niños que estaban en la puerta de su casa. Yo agarré y tomé una foto en donde se ve que no tenían un buen lugar donde vivir, porque era un lugar muy pobre y abandonado”.

Le preguntamos qué cambiaría en el mundo y respondió: “Cambiaría la pobreza y el robo, porque en el robo muere mucha gente, muchos niños. La mayoría de las personas que mueren son personas buenas. Las personas que verdaderamente hacen las cosas malas siguen vivitas y coleando. Cuando hay pobreza, muchos niños salen a pedir a la calle, con hambre. Eso hace que uno se ponga mal”.

El niño, de la comunidad Sabana Perdida, municipio Santo Domingo Norte asegura que quiere estudiar ingeniería de sistemas “cuando sea grande”, ya que según nos dice le gusta la informática y posee habilidades para las carreras técnicas.

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