Parte de asistencia a la inauguración de Photoimagen 2014, MAM.

Parte del público asistente a una exposición en el CCE en Photoimagen 2012.

10 años del Centro de la Imagen y 9 ediciones de Photoimagen

Hace aproximadamente unos meses que finalizó la IX edición de Photoimagen. En esta oportunidad de manera virtual coordinada y dirigida por Carlos Acero Ruiz nuestro director artístico. Mantener este evento durante tantos años no es fácil en el mundo cultural en el que nos movemos. El festival se ha reinventado en más de una ocasión y ahora se prepara para la X edición con otros cambios. Pasamos balance de estas ediciones anteriores, la fotografía actual, los cambios ocurridos, los nuevos objetivos que se plantean y los retos a los que se enfrentan estos encuentros. 

Lo que originó el nacimiento del Festival fue la divulgación de la fotografía y la búsqueda de nuevos públicos, de ahí, la ampliación del Festival a otras ciudades del país. 

Nada de esto es nuevo, ya que en las últimas ediciones hemos trabajado con ese norte, sin dejar de lado el eje central de este festival y que lo marca desde su nacimiento: los encuentros, sobre todo, momentos de encuentros y convivencia entre los diferentes agentes que trabajan o intervienen en la fotografía y el video arte, es algo que ha sido crucial desde el año cero, aunque este año, debido a la pandemia, no haya sido de la manera acostumbrada, aun así, fue realizado de manera magistral por nuestro Director artístico, Sr. Carlos Acero Ruiz.

Además, hemos implementado en los últimos años un cuidado en la experiencia expositiva, es decir, la transformación de la fotografía en instalaciones y la búsqueda de nuevos formatos de presentación al público, sobre todo, desde que hace unos años introdujimos en nuestras programaciones a artistas visuales que también trabajan con fotografía o la usan como soporte final.

Una expansión territorial, la mayor parte de la programación sigue en la Ciudad de Santo Domingo, pero se fueron sumando otras ciudades como Santiago de los Caballeros, Puerto Plata, La Romana, Higüey y en el 2018 también Punta Cana, San Cristóbal, Bani, Bonao y la Vega. 

Nosotros, y yo en particular, tenemos la idea de que la regionalización es un hecho innegable y esta debe pasar por la cultura. Al abarcar otras localidades, el festival sólo puede salir reforzado por ganar otra dimensión y, lo más importante, nuevos públicos.

Además nos permite trabajar en un ámbito más extenso, no sólo local, sino desde una dimensión regional y por ende, regionalizadora. Esto incluso nos facilita la relación con los patrocinadores y amplía las posibilidades de búsqueda de apoyos. 

En los inicios del nuevo milenio, las personas que estábamos más vinculadas a la fotografía, en particular, Carlos Acero (director artístico desde el 2008) y yo, comenzamos a ver un mundo muy limitador en la fotografía y una ausencia del videoarte. 

Tuvimos un primer contacto con el de México Foto Septiembre (ahora Foto Mexico), el festival amigo FotoFest, en Houston, el festival de Arlés en Francia y a partir del cual no dejamos de pensar en un proyecto para R.D. El nuevo proyecto no debería ser limitador como lo era la Bienal Nacional de Artes Visuales de la época, debería ir más allá de lo que era, de aquella, la fotografía y es por eso que, intencionadamente, el propio nombre del festival lleva la palabra imagen y no fotografía.

Los festivales de fotografía nacen cuando ésta ni era considerada un arte. La rápida propagación de los festivales a partir de los pioneros como Les rencontres d’Arles han contribuido a la inclusión del medio en el campo de las artes. 

Desde el inicio pusimos el foco en mostrar algo diferente, las nuevas tendencias y expresiones, así como traer lo que se estaba haciendo fuera del país, primero con una gran influencia de aquello que habíamos visto en Arles y luego en otros festivales, algunos de ellos tristemente desaparecidos. Creamos el hábito de exponer fotografía y fuimos adaptando el ojo de nuestro público, siendo conscientes de que estábamos haciendo (y también mostrando) historia de la fotografía.

En este proceso, nosotros como festival también caminamos de la mano con la evolución de la fotografía, desde la ruptura con el salonismo hasta la irrupción y afirmación de la fotografía en el campo de las artes. Llegados los años 20 del siglo XXI, tenemos innumerables artistas que usan la fotografía como principal soporte en su obra. Hoy los festivales tienen sentido en la medida que muestran una selección de lo que se está haciendo cada año, acompañando las nuevas tendencias y exhibiendo lo que se construye en el medio casi en tiempo real.

Partiendo del origen, en una primera fase nos centramos en educar al público a través de la historia de la fotografía. Humildemente, y por la parte que me toca, creo que cumplimos con creces esa misión. En todos nuestros festivales, desde su inicio, parte de la programación eran exposiciones de históricos de la fotografía nacional. Tanto es así, que parte de los más grandes nombres del medio, pasaron por este festival, también hemos seguido las tendencias que han surgido con el cambio de la F

En un primer momento, antes de consolidar el festival, no era un evento multitudinario en el que nos centrábamos, por falta de medios en la producción nacional. Después de varias diatribas, un gran acierto fue incluir un país de tradición fotográfica como invitado de honor, un acierto porque conseguimos el apoyo de las embajadas de esos países establecidas en R.D. 

La creación de la Muestras colectivas de ¨Nuevas Miradas¨, supuso el apoyo incondicional a jóvenes desconocidos/as o poco conocidos/as visibilizando y potenciando la entrada al circuito de nuevos valores.

 En otro nivel, los Emergentes, nos permitió producir cada año una exposición de un/a autor/a con cierto recorrido nacional  poniendo en valor su trabajo en nuestro entorno. Es un orgullo ver como algunos de los nombres que están sonando a nivel de Concursos locales, bienales e incluso internacional, han salido de estas actividades, lo que respalda y refuerza nuestro trabajo.

Es nuestra responsabilidad acompañar los cambios que se están dando en la fotografía y en la sociedad. No podemos dar la espalda –y es visible en nuestra programación– a temáticas como el feminismo y derechos humanos, la ecología y el cambio climático…. Todos bajo una misma temática.

Photoimagen pasó a mostrar el trabajo de grandes fotógrafos y fotógrafas internacionales, ya que en el país no existía otra vía de entrada para esos trabajos. 

¿Qué pasó con IX edición en el 2020?

Con la aparición de la pandemia, tomó una dimensión completamente diferente, no por eso menos fuerte.

Quiero destacar también cómo este año, a pesar de todos los condicionantes de un mundo extraño y completamente nuevo, el festival ha salido adelante casi como en ediciones anteriores, lo que nos enorgullece mucho, porque a pesar de ser un equipo pequeño, trabajamos con determinación y empeño. 

Mantenemos relaciones institucionales y de cordialidad con diversos festivales e instituciones similares al CI, Pero me gustaría destacar la fuerte relación que tenemos con las Fototeca de Cuba y el Centro de la Imagen de México, lo que nos permite hacer intercambios que, por la proximidad geográfica, son muy cómodos.

Otras relaciones como con el Centro Cultural de España de R.D. desde (2008) quienes han sido un gran apoyo al Festival, así también destacar el apoyo de galerías, museos y centros de arte, incluso aquellos que no mostraban fotografías en sus paredes… como en los casos anteriores, los lazos de unión iban más allá de la fotografía, llegando a forjar grandes amistades.

Estamos abiertos a las colaboraciones, y serían bienvenidas, ya que, juntando la experiencia de generaríamos nuevas sinergias para producir interesantes proyectos, entre festivales de otros países y Centros culturales del nuestro, actualmente estamos colaborando con el Festival de Argentina FRONTERA.

Hace años también introdujimos en nuestras programaciones a artistas visuales que trabajan con soportes fotográficos, algo que ya no es nada nuevo.

En las últimas ediciones hemos incluido, un ciclo de cine y podemos decir que con gran éxito. ganamos un público cinéfilo que incrementó las visitas a las exposiciones y, en sentido inverso, nuestro público fiel a la fotografía, asistió a las proyecciones fílmicas. 

Parte del público asistente a una exposición en el CCE en Photoimagen 2012.

Debo recordar una vez más que Photoimagen es un festival que se organiza desde la Fundación Imagen 83 sin ánimo de lucro. Nuestro gran reto pasa por buscar soluciones a ese modelo, ya que el apoyo de instituciones del estado está en claro declive en los últimos años. La historia del patrocinio en asuntos culturales está en su punto álgido. 

Photoimagen, por su histórico, características y dimensión, ha alcanzado un nivel muy profesional, pero su estructura sigue sin serlo, y debemos repensar todo esto. Con este modelo de organización, se hace difícil posibilitar nuevos modelos de gestión, por lo que siempre dependemos de Patrocinios que no siempre son estables. El mundo ha cambiado, y las personas –hoy profesionales– que trabajan deben cobrar, y esto es algo que debe tenerse en cuenta.

Mayra Johnson

     

 

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